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Algunas veces, puede parecer una exageración hablar de paraísos terrenales y la verdad es que en algunos casos estos paraísos aún siguen existiendo. En algunos casos muy concretos y un poco alejados de la civilización.
Es difícil imaginarse una playa en la costa catalana solo para nosotros y aún más disponer de casitas de madera para pernoctar en una forma más bien un poco informal, pero muy práctica y súper cómoda, ya que después de la finalización del banquete fiesta hasta las tantas de la madrugada, es imposible pretender que los invitados hagan el viaje de vuelta.
Si el presupuesto lo permite, el día siguiente de la boda queda muy bien ofrecer un informal desayuno / almuerzo en la misma playa (una paella, una barbacoa , etc ) para los invitados, antes de que desaparezcan para trasladarse a sus respectivas residencias.
Este tipo de actos permite mucha imaginación, con una realización y ejecución más bien sencilla, pero siempre manteniendo la percepción del nivel que un evento de estas características requiere. Ser osados y originales mezclando la tradición y contemporaneidad...Eso si, apto para muy pocos...atrevidos.
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