Cuando Carolina y Alberto pidieron mi opinión para la realización de su boda, enseguida supe cual seria mi sugerencia y efectivamente se convirtió en su lugar favorito. Sant Elm es una ermita situada en un maravilloso acantilado junto al mar, en la  localidad de Sant Feliu de Guixols, corazón de la Costa Brava. El tema de la boda era el mar. Fue entonces cuando surgió la idea del obsequio a ofrecer a todas las invitadas asistentes a la boda. Que mejor detalle, que regalar un  bote de anchoas  pescadas y elaboradas, en el mismo lugar que celebran su Boda. A los invitados les encanto esta opción ya que además de darles un detalle como recuerdo, les proporcionamos la posibilidad de saborear una de las exquisiteces de esta zona.

Las anchoas vienen preparadas en botes de cristal con muchísima sal para su conservación, y si queremos saborearlas como es debido, debemos hacerlo de la siguiente forma.
1º Guardaremos el bote de anchoas en la nevera y solo sacaremos, las que vayamos a  consumir, para evitar que se estropeen.
2ª Una vez fuera del bote, pondremos las anchoas en un recipiente con agua abundante durante unos  diez minutos, las limpiaremos extrayendo todas las espinas, consiguiendo dos filetes totalmente separados.

Para finalizar el proceso se aclaran bien con agua corriente, para eliminar  cualquier resto de espina y sal que pudiera quedar. Terminado este proceso, las secaremos con  papel  absorbente de cocina y  a continuación, elegiremos un recipiente en el  que   podremos una base de aceite de oliva incorporando las anchoas procurando que queden  totalmente cubiertas con el  aceite. Yo aconsejaría  añadirles una pizca de pimienta negra, de esta forma incrementamos su sabor. Es muy importante dejarlas reposar un buen rato, antes de servirlas. La forma más usual  y quizás la mas extendida a la hora de saborearlas en la Costa Brava , es la de  servirlas, encima de rebanadas de pan de payes, previamente tostado y   mojado con tomate .

Quiero mostraros el resultado final, de lo bonito que quedo el bote de las anchoas, con la cinta elegida a tono con la rústica decoración de la masía donde se sirvió el banquete de boda.
Esto puede lograrse con grandes dosis de ilusión y entusiasmo, pensando siempre en ofrecer lo mejor y mas apropiado para cada momento y lugar.
De esta forma  conseguiremos hacer sentir a nuestros invitados, que sin ellos no  seria posible hacer realidad nuestro sueño de vivir con total intensidad  el gran día. 



   

Casarse en la Costa Brava